• Entrevistas

    Publicado en marzo 1st, 2012

    Escrito por admin

    Etiquetas

    ¿Cuál es el balance que usted hace de la gestión de la Alcaldía de Quito?

    Al margen de evaluar la gestión de una administración, hay que re­flexionar sobre el modelo de gestión del Municipio de Quito. El mo­delo de gestión administrativa es insostenible y nuestra ciudad es­tará condenada a vivir en la mediocridad si no cambiamos eso. Es impensable que una ciudad tenga que soportar el peso del costo ad­ministrativo que tiene Quito. Es impensable que, en lugar de buscar la asociación pública-privada, Quito se haya centralizado o las insti­tuciones se hayan centralizado.

    ¿Se refiere a las corporaciones que existían?

    Sí, pueden tener la forma de una corporación o pueden tener la forma de una delegación, pero un sistema administrativo mediante el cual la ciudad tenga control de las áreas que son indelegables y que la ges­tión administrativa la realicen empresarios privados que inviertan su capital y lo pongan a riesgo. Esa es la administración moderna: la asociación pública-privada en cualquier forma.

    Pero eso ya había y no funcionó.

    Yo creo que nunca hubo, nunca se implantó un modelo eficiente en Quito. Hubo algunos intentos, pero no se perfeccionó el modelo. De ahí parte el hecho de que tengamos que mantener una burocracia que nos hace menos competitivos, que nos impide tener los recursos necesarios para invertirlos en las áreas necesarias.

    ¿Cuáles, por ejemplo?

    El área más importante de acción es pensar en un nuevo modelo de gestión administrativo y eso significa una restructuración de todo. Luego de eso, lo que más sentimos los quiteños, es un problema de seguridad y movilidad. Quito es una ciudad que está colapsada en movilidad. Luego de cerca de tres años de una medida restrictiva, no hemos visto que existan otras soluciones que vayan convirtiéndose en el futuro de Quito. Se habla de la construcción de un metro y lo que sabemos es que se contrató a una empresa que tiene una experiencia importante para que realice unos estudios técnicos. Se ha anunciado que a finales de este año, comenzaría la construcción del mismo, lo cual nos parece imposible porque no existen términos de referencia ni siquiera para que las empresas que puedan estar interesadas en invertir en nuestro país conozcan sobre el proyecto de Quito. Por otro lado, si no existen los elementos necesarios en el país que garanticen la inversión privada –porque no va a ser financiado en un 100% por inversión pública– deberá tener una participación pública privada. Es importante tener los estudios técnicos, pero mucho más importante es tener la posibilidad de que un proyecto como el metro se financie. Penosamente, nuestro país hoy no es competitivo y nuestra ciudad tampoco. Si vemos la inversión extranjera directa del año anterior, fue tan solo de 200 millones de dólares en comparación a Colombia o Perú que llegaron a cerca de los 10 000 millones de dólares. No veo que el Estado esté en condiciones de dar a Quito 2000 millones de dólares para un metro, no veo que exista la disponibilidad de fondos.

    Además del financiamiento que el Municipio dice que se está constituyendo, ¿usted cree que el metro es una solución estructural?

    El metro es una solución de transporte masiva importante. En alguna ocasión conversaba con un ingeniero y me decía: todo se puede dise­ñar en ingeniería, se puede construir un puente a la luna; el asunto es la factibilidad del proyecto. Si es financiable o no y si quienes van a realizar la inversión van a recuperar esa inversión. Es un asunto de financiamiento y eso viene de la mano de la seguridad jurídica y del nivel de competitividad que pueda tener una ciudad.

    Pero se habla de un modelo del Quito que queremos. ¿No es así?

    Lo que sabemos es el Quito que no queremos. Está claro que luego de tres años y medio de Augusto Barrera, ya sabemos el Quito que no queremos. No queremos un Quito en el que se incremente la burocra­cia, abandonado, sin proyectos, mediocre, deprimido, absolutamente copado y desbordado en su movilidad, inseguro. No queremos un Quito falto de competitividad. Estas no son apreciaciones subjetivas ni críticas personales.

    ¿Cómo cuáles?

    En el 2008, el porcentaje de participación de inversión privada en Quito era del 57%, mientras que en Guayaquil era del 29%. Hoy, el porcentaje en Quito es del 49% y en Guayaquil del 33%; es decir, he­mos decrecido casi en el 10% en participación de inversión privada. Aquí hay que descartar las transferencias de inversión pública por­que esas no son objeto de mérito. La poca inversión privada que ha venido a nuestro país en los últimos años ha crecido en Guayaquil. Las comparaciones siempre son incómodas pero hay que comparar­se con algo y tenemos una ciudad hermana que ha hecho bien las cosas. A pesar de que en Quito están las sedes de las empresas pe­troleras, las multinacionales y se concentra un área importante de la actividad económica de nuestro país. Otro ejemplo: Quito fue la primera ciudad en el mundo en ser declarada Patrimonio Cultural de la Humanidad, tenemos un Centro Histórico que es una joya del mundo y una competitividad propia para turismo, pero veamos cuál es el comportamiento de Quito y Guayaquil en cuanto a turismo. En el 2008, ingresaron 465 000 turistas a Quito y 245 000 a Guayaquil. En el 2011, ingresaron 485 000 a Quito y 302 000 a Guayaquil.

    ¿Qué pasó? ¿Quito bajó su oferta?

    Nosotros nos hemos mantenido como estábamos cuatro años an­tes. Si bien ha habido un par de crisis internacionales que afectaron el turismo, lo que pasa en Quito es que no pasa nada. Teniendo una ventaja competitiva como el turismo, si no la sabemos aprovechar es que no sabemos hacer las cosas bien. Porque hay que definir en qué somos competitivos. ¿Cuál es nuestro objetivo de aquí a 25 años? ¿Qué queremos ser como ciudad? Queremos ser un centro industrial, un centro financiero, un centro comercial, un centro tu­rístico, un centro tecnológico. Una vez que definamos eso, tomemos

    las acciones para conseguirlo. Hay muchos ejemplos de una admi­nistración bien conducida. Hoy vivimos en un letargo y un estanca­miento muy similar al que vive nuestro país.

    ¿Un estancamiento del cual no hay miras de salir?

    Un estancamiento del cual tenemos que salir y vamos a salir en el momento en que tengamos un objetivo como ciudad, rediseñemos el plan estratégico de gestión administrativa y hagamos lo que ten­gamos que hacer para llegar a ese objetivo. Si vivimos en una ciudad mejor o si acertamos en las decisiones y nos convertimos en una ciu­dad más competitiva, vamos a generar más fuentes de empleo, y el empleo es la mejor alternativa para nivelar los desequilibrios socia­les, la inequidad y la pobreza.

    Si bien usted dice que la inversión privada se ha reducido, ¿Qué pasa con el comportamiento de la inversión estatal?

    Quito recibe cerca de 700 millones de dólares. De ellos, las transfe­rencias directas son las que nos corresponden de acuerdo con la po­blación. Pero obra directa del Estado no ha existido, no se ve, no es comparable con lo que hay en otras ciudades donde el Gobierno no tiene los niveles de aceptación que tiene aquí. En Guayaquil, el Go­bierno ha invertido en algunos puentes y proyectos y tan solo tres de cada diez guayaquileños califican positivamente la gestión del Go­bierno; en Quito cinco de cada diez.

    ¿Cómo lee eso?

    Es un paradigma descifrar la forma de pensar de los quiteños. Po­siblemente haya una gran relación por la inversión estatal, posible­mente todavía el discurso del Presidente pegue mucho o tenga mu­cha más relación con el quiteño que con el guayaquileño. En todo caso, Rafael Correa sigue teniendo Quito y Pichincha como bastión y eso le sirve al Alcalde para seguir manteniendo unos márgenes de aceptación que llegan al 30%.

    Después de cuatro años, ¿eso es malo?

    No es tan malo. Pero ¿cuáles son los resultados reales de Quito en esos cuatro años? Muy malos. Son años que se han desperdiciado. No hay grandes obras en Quito, hay proyectos.

    Pero dirán que el metro se empezará a construir este año y se abrirá el aeropuerto.

    Si están anunciando que hasta fines de año se comienza a construir el metro, están poniéndose una vara muy alta. Ahora, el aeropuerto es un tema singular que nos hace confirmar que el modelo de gestión administrativa está absolutamente colapsado.

    ¿Por qué?

    Quito debió haber inaugurado el aeropuerto hace tres años. Du­rante este tiempo, los quiteños hemos venido pagando ese pro­yecto cada vez que viajamos fuera del país o cada vez que las exportaciones salen. Es decir, no hemos tenido aeropuerto con­cluido en los tiempos previstos y cada vez es más caro porque la contribución que realizamos sigue yendo para la financiación de un proyecto que se ha convertido en un elefante blanco, pues al no tener vías de acceso hacia el aeropuerto, lo que vamos a tener es un tráfico colapsado. Esto va a tener una repercusión directa en el turismo. Si descartamos el aeropuerto que fue contratado por el general Moncayo, no hay obra pública importante en Quito. Esta es una ciudad que se quedó en una maquetita teniendo lo que te­nemos para turismo, desarrollo comercial, desarrollo financiero, desarrollo tecnológico.

    ¿Quito se está rezagando?

    Estamos retrocediendo aceleradamente, estamos entrando en mo­mentos que nuestra ciudad nunca ha vivido: nunca hemos dejado de tener un líder de nuestra ciudad, hoy nos preguntamos dónde está el líder de Quito. El líder no es líder porque grita o arma bronca; el líder es líder porque da ejemplo. Sin duda alguna, el Alcalde puede ser una buena persona, pero eso no es lo que se necesita. Se necesita una persona que marque la diferencia como es el caso del Alcalde de Guayaquil, como fue el caso del Alcalde de Cuenca.

    Pero el Alcalde de Guayaquil y la administración socialcristiana llevan más años en Guayaquil que Augusto Barrera en Quito.

    Claro, es mucho más lo que se puede hacer en doce años, como es el caso de Jaime Nebot, que en cuatro años, como va a ser el caso de Augusto Barrera; pero es mucho más si se comienza hacien­do las cosas bien. Si seguimos al paso que vamos, no solamente tendremos cuatro años más de lo mismo, sino que las cosas se irán complicando. Guayaquil y Cuenca no han tenido resultados únicamente por la continuidad, sino porque han tenido alcaldes que han acertado.

    Ahora, ¿qué hacer ante este escenario que plantea?

    Sin duda, todos los quiteños debemos ayudar al Alcalde, si se deja ayudar. Hay que hacer lo posible para que la realidad de Quito sea distinta. De hecho, la Cámara de Comercio de Quito está haciendo eso todo el tiempo. Los quiteños tenemos que decir al Alcalde cuál es nuestro objetivo y exigir que su modelo de gestión administrativa vayan acorde con eso. Este no es un tema político, es un tema absolu­tamente ciudadano. La Cámara de Comercio de Quito va a comenzar con un Diálogo por Quito. Ya hemos invitado a personas del mundo académico, científico y empresarial para que preparen disertaciones que serán la base de estas mesas de trabajo sobre los diez temas más importantes para nuestra ciudad.

    ¿Cuándo comenzará el Diálogo por Quito?

    Comenzó ya. Tal como lo hicimos en el Diálogo Ecuador Posible, lo prime­ro fue pedir que expertos escriban unos ensayos para que sean la base de las reuniones a las que se convoca. Nos instalaremos en diez mesas y, por supuesto, el Municipio será invitado. Esperamos que vengan.

    Esta entrada fue publicada el Jueves, marzo 1st, 2012 a las 10:39 am bajo la categoría Entrevistas. Usted puede seguir las respuestas a esta entrada a través de la suscripción de la fuente RSS 2.0 . Si desea puede dejar un comentario, o utilizar un vinculo de referencia desde su propia página.
  • 0 Comentarios

    Revise los comentarios de esta entrada

  • Deje un comentario

    Exprese lo que piensa.

  • Nombre (obligatorio):

    Email (obligatorio):

    Website (opcional):

    Mensaje:


Warning: Invalid argument supplied for foreach() in /home3/erikdiaz/public_html/pasionporlademocracia/wp-content/plugins/kebo-twitter-feed/inc/get_tweets.php on line 255