• Editorial

    Publicado en mayo 2nd, 2012

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    No me refiero a las urgentes decisiones que se deben tomar para reducir y comenzar a solucionar el dramático azote de asaltos, robos,  asesinatos y secuestros, asunto que durante un lustro ha sido la principal preocupación ciudadano, y que, lamentablemente no ha sido enfrentado correctamente.  En su momento, en varios foros, entre ellos, el Diálogo Ecuador Posible, se plantearon soluciones puntuales.

    En este caso me refiero a otras decisiones, también emergentes y cruciales, que debe tomar el Consejo Directivo del IESS, organismo conformado por representantes de sus aportantes: los empleados, los empleadores y el gobierno.
    Sí, así de sencillo, estas tres personas que conforman la cúpula administrativa y política de la organización que rige los más importantes fondos de ahorro del país, tienen sobre sus hombros la obligación de sacar la IESS del agujero financiero y administrativo en el que se encuentra, y devolver la “seguridad” a los únicos dueños del IESS: sus aportantes –no el gobierno– y ofrecer servicios de salud de buena calidad, correspondientes a los 200 millones de dólares mensuales que recibe como contribución obligada por la Ley.

    Según los más destacados conocedores del tema, para “salvar” al IESS se deben tomar al menos seis acciones urgentes:  despolitizar su administración; diseñar un modelo de gestión administrativa y financiera eficiente; realizar un estudio actuarial para conocer la realidad del fondo de jubilación; tomar los correctivos necesarios para garantizar la sanidad financiera de las pensiones presentes y futuras; administrar de manera transparente y eficiente el fondo de salud; y abrir la posibilidad de que los afiliados tengan acceso a todos los prestadores de salud en buenas condiciones para todas las partes.  Sobre lo citado, el sistema de salud público de Taiwán es el mejor ejemplo a seguir.

    Lamentablemente en el último lustro no solo que no se ha tomado ninguna decisión para enrumbar correctamente el mayor fondo de inversiones privadas del país; sino que se ha insistido en omisiones graves: el Consejo Directivo es presidido por el representante del presidente de la República y ha preferido seguir las disposiciones políticas del Ejecutivo que las técnicas que por mandato le competen, llegando al extremo de acompañar a Rafael Correa en marchas políticas y en la última audiencia en la Corte Nacional de Justicia, cuando se condenó a diario El Universo y a sus dirigentes; y ahora a conformar un partido político que tiene por nombre uno de los slogans del gobierno: Avanza.  El IESS, entidad autónoma, nunca cambiará si quien lo dirige se dedica a promover su vida política.

    Los vocales del Consejo se encuentran en funciones prorrogadas por 9 meses y sus legítimos mandantes: los sindicatos de trabajadores y las federaciones del sector productivo, no hemos podido elegir a nuestros representantes.  Esta ilegal situación se ha producido por negligencia del Consejo Nacional Electoral –totalmente controlado por el Ejecutivo–, organismo que convoca al proceso de elección de los representantes al IESS, dice no ha recibido las observaciones de un nuevo reglamento que se encuentra en las manos del Dr. Alexis Mera por 8 meses, sin que lo despache.  No poder elegir representantes de los legítimos dueños de los fondos del IESS, los empleados y empleadores, es claramente un abuso y una ilegalidad, y nuevamente en nada coadyuva a la solución de su urgente despolitización.

    El modelo de gestión administrativa del IESS, que recibe anualmente más de 3.000 millones es caótico.  No solo por el costo de la enorme burocracia que se tropieza en las oficinas y hospitales; ni tampoco solo por que con semejante presupuesto los servicios que ofrece son deficientes e insuficientes; sino también porque que debido al enorme despelote –y compañerismo–, el IESS dice no saber cuánto le debe el gobierno,  y peor que aquello, le ha seguido dando crédito e invirtiendo en papeles de la revolución que cada vez valen menos.  Se estima que la deuda actual del gobierno revolucionario con el IESS, que se encuentra en mora por 4 años, es de 2.790  millones: por atenciones médicas 840 millones y por jubilaciones 1.950 millones de dólares.

    El modelo de gestión financiera, antes y después del BIESS es tan precario, que los 3.380 millones en bonos, certificados de inversión y a plazo que el actual gobierno colocó –a la fuerza del abuso– al IESS, al tener una calificación CCC tendría un castigo a valor presente del 30%, es decir gracias a las “inteligentes” decisiones del adiposo grupo de asesores financieros del IESS y BIESS, al momento los aportantes habríamos perdido cerca de 1.000 millones por sus magistrales decisiones.  Y los burócratas dorados, amigos, palanquitas y contratistas, y sobre todo los miembros del Consejo Administrativo, en ambos casos, parecen sufrir de un grave caso de mutismo selectivo o esbirrismo aberrante.

    Para seguir el modelo de Taiwán que solucionó el problema de la seguridad social de ese país, sin duda hay que comenzar por lo primero: voluntad política, transparencia, honestidad, decisión, independencia y patriotismo.  Únicamente de esa manera el IESS avanzará verdaderamente.

    Blasco Peñaherrera Solah
    Abril de 2011

    Esta entrada fue publicada el Miércoles, mayo 2nd, 2012 a las 11:31 am bajo la categoría Editorial. Usted puede seguir las respuestas a esta entrada a través de la suscripción de la fuente RSS 2.0 . Si desea puede dejar un comentario, o utilizar un vinculo de referencia desde su propia página.
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