• Editorial

    Publicado en febrero 1st, 2012

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    Al recordar el primer quinquenio del gobierno de Rafael Correa, leí el artículo de la econo­mista india Jayati Ghosh “¿Puede el Ecuador ser el más radical y excitante lugar del pla­neta ahora?”, publicado en el periódico inglés The Guardian, que fuera reproducido en Ecuador por diario Hoy, el día 23 de enero del presente año. Sobre el mismo, considero importante hacer algunos comentarios que demuestran la verdadera situación de nuestro país.

    La señora Ghosh asevera que Ecuador, durante mucho tiempo, fue la “quintaesencia de una república bananera, caracterizada por la inesta­bilidad política, la desigualdad, una economía de bajo rendimiento…” Y tiene toda la razón: una serie de gobiernos populistas de corte socia­lista nos condenaron a aquello. Sin embargo, no estoy de acuerdo con la apreciación de que hayamos dejado esa condición, más bien nuestra situación se ha agravado peligrosamente. En la actualidad, a más de mantener las mismas características descritas, desde hace cinco años nos gobierna un régimen que no ha respetado la independencia de los poderes, que ha permitido el atropello de los derechos civiles de las personas y que transgrede permanentemente la libertad de opinión y expresión en nuestro país.

    El gobierno de Rafael Correa ha manejado alegremente la economía ecuatoriana, desaprovechando la bonanza petrolera, desperdiciando los recursos públicos a manos llenas en propaganda, promoción, proselitismo y unas obras que son más visibles que prioritarias.

    El gobierno de Rafael Correa ha sido acusado de perseguir, encarcelar y enjuiciar al que se le opone, llegando al acto insólito y demencial de haber penalizado la opinión pública. En la actualidad ha conseguido la sentencia a un periódico con 90 años de historia y a sus directivos que, además de ir presos por tres años, deberán pagarle 40 millones de dó­lares por un artículo de opinión publicado por uno de sus editorialistas.

    Es verdad que la recaudación tributaria se ha incrementado, esto ha sucedido luego de nueve reformas legales en tres años; sin embargo, la base de contribuyentes se mantiene igual que antes, es decir, hoy se cobran más impuestos a los mismos contribuyentes. Pero lo peor no es solo eso –que de suyo es muy malo– sino el destino de la recaudación fiscal que, principalmente, ha servido para agigantar el gasto corrien­te, asunto que ha causado serios problemas a la balanza comercial. Al no existir seguridad jurídica que promueva la producción privada na­cional, las importaciones de casi todo se han disparado, igual que en Venezuela.

    Concuerdo con Jayati Ghosh en su aseveración de que ha crecido el empleo público directo, es decir, la burocracia. Pero eso no es bueno, por el contrario, es perverso. Hoy, por concepto de sueldos del sector público, debemos pagar el triple que hace cinco años, asunto que es insosteni­ble cuando los ingresos fiscales dependen del precio del petróleo.

    Más sobre asuntos económicos: a pesar de la enorme cantidad de ingresos que ha tenido el gobierno de Rafael Correa, principalmente por el precio del petróleo, el crecimiento del PIB en los últimos cinco años tan solo supera en 1,7% al crecimiento poblacional; la balanza co­mercial presenta un déficit permanente y el déficit de la no petrolera ha llegado a equivaler al 14% del PIB; la balanza de pagos también ha sido negativa durante los tres últimos años; la inversión extranjera directa promedio tan solo ha representado, en promedio, el 0,5% del PIB; y, como resultado de lo anterior, únicamente el 35% de la PEA se encuen­tra adecuadamente empleado. Algo más, la dolarización no permite devaluaciones; sin embargo, debido al gasto mal orientado, la inflación, aquel fantasma espeluznante, nuevamente ronda nuestros lares, mos­trando síntomas preocupantes. El mes anterior ya superó el 5,4%.

    En términos de comercio exterior, la pésima conducción de las re­laciones internacionales y comerciales externas, en lugar de haber conseguido una diversificación de mercados, como la señora Ghosh afirma, ha logrado un complejo aislamiento, que parece condenar a nuestro país a tener que negociar únicamente con Bolivia, Venezuela, Nicaragua, Cuba e Irán, países a los que ni compramos ni vendemos nada, pues nada nos pueden comprar ni vender.

    Por todo aquello y luego de haber constatado cómo se desaprove­charon tantas oportunidades, hoy, luego de cinco años del gobierno más autoritario que la memoria recuerde, debemos reafirmar nuestro compromiso por recuperar la democracia, la libertad y la justicia, en­viando este mensaje a todo el mundo, que de Nueva Delhi a Teherán, pasando por La Habana, Caracas y Managua, debe saber que nuestro país, al vivir el momento más oscuro de su historia, pronto encontrará la luz del bienestar.

    Esta entrada fue publicada el Miércoles, febrero 1st, 2012 a las 6:24 pm bajo la categoría Editorial. Usted puede seguir las respuestas a esta entrada a través de la suscripción de la fuente RSS 2.0 . Si desea puede dejar un comentario, o utilizar un vinculo de referencia desde su propia página.
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